Mercedes Bs As
Mercedes Bs As
Mercedes Mi ciudad ubicada a 100km al oeste de la capital federal hoy con casi 80.000 habitantes, tiene unos lugares con una arquitectura hermosa, una ciudad con aire a campo, mi intención es mostrarla a través de estas fotos, te mostrare algunos lugares de ellos el cual me encantan.
La fundación de la actual ciudad de Mercedes tuvo lugar en la época colonial, como un intento para contrarestar los malones. En un principio se trataban de fuertes establecidos alrededor de las fronteras de Buenos Aires, con el propósito de impedir que los ataques llegaran hasta dicha ciudad, y también para reunir a la población dispersa por el campo.
Sin embargo, los milicianos desertaban ya que permanecer allí los obligaba a desatender su estancias. Ante la necesidad de establecer un ejército profesional, se creó al Cuerpo de Caballería Blandengues de la Frontera.
Mercedes dejó de ser sólo un puesto avanzado militar y se transformó en una población permanente con la llegada de “La Valerosa” al mando de José Zaraté en 1752. En 1777 en virrey Pedro de Ceballos consideró hacer un traslado, pero éste no se efectuó. El traslado hacia el sitio ocupado en la actualidad fue realizado por el virrey Juan José de Vértiz, quedando establecido el 8 de mayo de 1779. La “Guardia de Luján”, que es como se llamaba hasta entonces, pasó a conocerse como “Nuestra Señora de las Mercedes”.
LA POBLACION del 1900
Los italianos en Mercedes.
La numerosa y activa Colectividad Italiana de Mercedes que desde mediados del siglo XIX se afincó entre nosotros, provenientes ellos de distintos lugares de Italia motivó la fundación de Sociedades que los asistiera en necesidades sociales, culturales y de asistencia recíproca de socorros mutuos; llegando en su momento a coexistir tres sociedades, en Mercedes, con fines similares.
Así es como en 1882 se fundó la Sociedad Italiana y Recíproco Amore; en 1884 la Sociedad Italiana Fratelanza Operaria de Mutuo Socorro e Istruzione y en 1898 la Sociedad de Socorros Mutuos en Istruziones.
En el año 1926 se conviene unir a dichas instituciones en una sola, iniciándose los trámites correspondientes para lograr el reconocimiento jurídico y dar así nacimiento a la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, como hoy se la reconoce, decidiendo entonces la transferencia de los bienes de cada una y contar con una potente sociedad que hoy es promotora de una intensa actividad social y mutual.
El 2 de enero de 1927, quedan fusionadas dichas instituciones y el 23 de junio de 1927, en Asamblea se elige la primera Comisión Directiva, presidida por Don Carlos Landini. Hoy la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos tiene su Sede Social en calles 26 e/19 y 21, en la cual se reúne la CD y se le brinda atención social a los afiliados.
La iniciativa de la Comisión Directiva actual le ha permitido organizar y apoyar actos culturales de distinta magnitud .
Los primeros españoles
De dos importantes trabajos de investigación realizados por el Prof. y Lic. Ricardo Tabossi se desprende lo siguiente, referente al poblamiento de esta zona de frontera en tiempo de Colonia, particularmente sobre el asentamiento de gallego; ante la amenaza que se cernía sobre la Patagonia sobre las apetencias del Brasil, la autoridad virreinal solicita a la corona de España el envío de familias gallegas para poblar aquellas inhóspitas regiones, así es como se dispone del envió de familias integradas por gallegos, asturianos y castellanos, treinta familias en total.
La llegada al Virreynato del Río de la Plata coincide en fecha con los malones que los indios asediaban a la zona y ocurre entonces el recordado y doloroso malón conocido con el nombre de San Agustín, en 1780. Ante esta situación la autoridad virreinal dispone que las familias que habían llegado con otro destino, se afnquen en la z ona de esta frontera, distribuyendo familias en la línea de fuertes, a la Guardia de Luján llegan seis familias, que son en definitiva como los primeros españoles que se sumaron al poblamiento de la Guardia de Luján.
Desde aquel entonces los españoles aportaron su sangre al trabajo, al progreso y la cultura de Mercedes.
Las Pulperías en Mercedes ( Por Carlos A. Dagnino )
A lo largo del país, existen ejemplos de un tipo de negocio cuyas raíces, se ubican en el siglo pasado; estos ejemplos son las pulperías, que en el pasado no sólo se encontraban en el campo sino también en la ciudad, recintos enrejados, cuyas rejas delimitaban dos tipos de comportamientos, detrás concurrían los parroquianos de costumbres tranquilas, con los cuales el pulpero no tenía dificultades, mientras que exteriormente estaban los desconocidos y sospechosos.
Así la reja dividía dos formas y tipos sociales. Mercedes, posee testimonios de varias pulperías de las cuáles pocas quedan en pie, otras se han perdido ante la indiferencia y la insensibilidad.
El escrito Garcilaso de la Vega dice, que la denominación de pulpería proviene de ciertos negocios que tenían solamente pulpo para la venta. Sostiene el español Solórzamo Pereyra que el vocablo pulpero es indígena, proveniente de México, derivado de la palabra pulque, nombre que se le daba al aguardiente que se expendía en esos negocios.
Muchas veces se le da el nombre de pulpería a los almacenes de campo que, algunos de ellos, han tenido su origen en aquella institución de la campaña, pero su estructura es muy distinta; el almacén surge de una densidad de población más alta y con el desarrollo de la agricultura.
Raúl Ortelli, cronista e historiador local, en alguno de sus escritos ha hecho referencia a la pulpería del Franchute, ubicada en la que fue casa natal del escrito Roberto J. Payró, sita en la actual calle 34 e/111 y 113, hoy sólo quedan las paredes de la planta alta. Estaba ubicada en el camino real, la entrada a Mercedes desde el este.
Adentrándonos en la ciudad unas cuatro cuadras hacia el oeste de ahí, nos encontramos con un edificio, aún en pie, de la llamada pulpería de los gauchos, más precisamente en la esquina de las calles 34 y 103, reconoce su origen hacia el año 1830, conservando hoy sus dos plantas y la esquina sin ochava; según referencias fue lugar frecuentado por Juan Moreira.
Saliendo de la ciudad rumbo al oeste, en el antiguo camino de tropas a 25 de Mayo, que fue luego traza de la ruta nacional Nº5, estuvo la esquina llamada de Portalaborda, conocida también como del lazareto, donde había una pulpería hoy desaparecida, construcción de cierto valor arquitectónico con mirador y techo de tejas.
Unas cinco cuadras hacia el oeste, por el mismo camino, estuvo hasta hace pocos años una simple pero significativa construcción, conocida como de Bordalé, bajo su alero de chapas, estaba la reja protectora con bancos a ambos lados.
Junto al río Luján al lado del puente 3 de marzo, o sea la prolongación oeste de la calle 26, existió una importante construcción con mirador que perteneció a los hermanos Villar; hoy en este lugar se encuentra emplazado el monumento recordatorio de la Cruz de Palo, en su segundo emplazamiento.
Sobre la misma margen del río en la intersección de esta con la calle 29, existe aún otra pulpería, de características distintas. Más se asemeja a los viejos almacenes de campo, aunque existen pruebas de su existencia en 1868. Funciona actualmente como atracción turística. En ese lugar fue filmada la película Don segundo Sombra y otros cortos locales. Pertenece a Roberto Dicatarina.
En las proximidades de la Estación de Altamira, a escasos 500 metros de la Ruta Nº5 a la altura del Km 93, se encuentra aunque destruida La Blanqueda.
En las inmediaciones de Tomás Jofré, existió la pulpería La Colorada, que inició sus actividades en el año 1869, nombre que tuvo su origen por un hecho de sangre ocurrido en ese lugar.
En el extremo sur del partido de Mercedes, funcionó hasta la década de 1950, una pulpería cuyo primitivo dueño fue Pedro Diaz Salazar, amigo de Leandro N. Alem.
Estas son sólo algunas de las pulperías que existieron en la zona rural de Mercedes, negocios que aparte de abastecer lo más elemental para la subsistencia eran centros de reunión, de intercambio en la inmensidad de la pampa.
Hoy las pocas que quedan en pie semiderruidas, representan un testimonio muy valiosos de esos jalones que cumplieron una misión civilizadora.
Los irlandeses en Mercedes
La ciudad y el partido de Mercedes se nutrió desde mediados del siglo XIX de corrientes inmigratorias que han enriquecido a “La Perla del Oeste”, tanto por su pujanza como por la calidad humana de los pobladores.
Españoles, italianos, franceses e irlandeses y otras colectividades han conformado un verdadero crisol de nacionalidades que han asentado sus reales y hoy gravitan a través de generaciones en lo que es Mercedes y su zona rural. La inmigración irlandesa fue muy importante por estas latitudes; innumerables hijos de la verde Irlanda desde mediados del siglo XIX se afincaron en nuestro país y de ellos mochos se han consustanciado con nuestra patria, a la que han tomado como suya.
Mercedes y una vasta zona que la ciurcunda ha sido, desde el siglo pasado, el lugar casi preferido por esta comunidad de irlandeses, muestra de ello es que hemos contabilizado unos 130 nombres de familias irlandesas que vivieron o viven sus herederos entre nosotros.
Por algo la Revista “La Cruz del Sur”, de la colectividad irlandesa en el país, en su ediicón del centenario calificó a “Mercedes, capital de Irlanda en la Argentina”. Dedicados preferentemente a la actividad rural, se los puede considerar campeones en la crianza de ganado lanar, a punto tal que a fines del siglo XIX en más de 25 estancias contaban con medio millón de cabezas de las mejores majadas.
El estado económico y político de Irlanda a mediados del siglo XIX, alentó a muchos a emigrar y es así como llegan muchos a nuestro país impulsados por el extraordinario padre Fahy (sacerdote), que a la vez los asistía espiritualmente, en esta patria que abría sus brazos a la inmigración en cumplimiento de un precepto constitucional.
En el año 1869, vivían entre Mercedes y Suipacha, 717 irlandeses, incluídos los descendientes nacidos en el país.
Así, dada la situación de una numerosa comunidad que necesitaban de la atención espiritual, como católicos que eran, motivó la venida de los Padres Palotinos que hoy cuentan en Mercedes, con un prestigioso Colegio y una Parroquia con un Templo que es orgullo de la ciudad. Esta comunidad religiosa fue fundada por el Santo Vicente Pallotti.
Asentamientos Rurales en Mercedes, en la segunda mitad del Siglo XIX ( Por Carlos A. Dagnino. )
El entorno urbano de Mercedes es único con relación a los demás pueblos de la provincia de Buenos Aires, presenta las quintas, que en su extensión supera al casco urbano y crean un marco de vegetación y encanto singular. Zona de tierras fértiles aptas para todo cultivo, posee un parcelamiento de extensiones reducidas, no más de 20 hectáreas en su origen que luego se subdividen en parcelas de hasta 4 hectáreas.
Hoy desfigurada su ortogonalidad por las rutas que en la primera mitad de este siglo rectificaron las distancias entre las cabeceras de partido. La adjudicación de estos predios tiene su origen en el asentamiento de inmigrantes de diversos orígenes en especial de costumbres labriegas, que implantan la utilización intensiva del suelo.
Regiones éstas no anegadizas, con muy buen drenaje natural a los cursos de agua; circundan el casco urbano formando un semicírculo que tiene por límite norte el río Luján.
Una singular belleza encierran estas quintas, con los cercos arbolados de acacias y parísos que en primavera se cubren de perfumadas flores blancas y azules, mientras que en el invierno bajo sus ramajes las violetas florecen dando la nota romántica al paisaje, belleza que es apreciada por quienes vienen de otros lugares.
Tuvo el productor en pasadas épocas una fuerte economía de la tierra, sus productos partían hacia Buenos Aires y hacia el oeste en tiemops en que el ferrocarril, era la vía de drenaje de la producción hacia todo el país.
Este escenario unido al poderío de una pequeña, pero fuerte economía, son los condicionantes que dan por resultado el logro de una vivienda de ciertos valores estéticos, hay una búsqueda en las formas y una apertura en momentos en que ya habían desaparecido los peligros de los malones en esa región.
La Arquitectura Rural doméstica
Pocos ejemplos quedan de la arquitectura rural aledaña al casco urbano, muchas en su origen de dos plantas, de algunas solo queda la planta baja, tenían razones estéticas, demostrando también así un poderío económico, ya que la zona no era inundable y el terreno abundaba, mientras que en la ciudad la mayoría eran de una sola planta.
Responden las construcciones al estilo llamado italianizante, mal catalogado de colonial, su ejecución se realiza en pleno período independiente y prospera en Buenos Aires y en ciudades del interior con la venida de maestros albañiles de origen italiano. Arquitectura donde se destacan los arcos de medio punto en los vanos, las pilastras y cornisamientos, las ventanas enrejadas con ricas filigranas, las paredes encaladas, donde la mano de obra es generalmente proveniente del flujo inmigratorio que aporta artesanos. En las construcciones urbanas el estilo está enriquecido por mármoles grises o de Carrara, molduras premoldeadas de cerámica, guirnaldas y rosetones, piñas, figuras humanas y de animales en las llaves de los arcos, azulejos de Pas de Calais en umbrales de ventanas, las canceles de rejas con terminaciones en flores de lis, palmetas o puntas de lanza, todo este bagaje artístico pasa muy tímidamente a la campaña, por razones económicas o simplemente por considerarlos lujos propios de la ciudad.
En cambio se incorpora otro fuerte elemento que parece no prosperar en la arquitectura ciudadana, el color, un violento rosado, que reconoce su origen en la incorporación a la cal, para mayor adherencia e impermeabilización, de grasa animal con residuos de sangre que le deba ese tono tan característico de la arquitectura de la pampa. Los materiales no son ricos ni variados, los pisos de ladrillos, las baldosas cerámicas de origen francés, los enlistonados de madera se adoptan como entrepisos en casas de dos plantas. Las plantas son simples, los cuartos se suceden sin una diferenciación en cuanto a su destino, en un extremos la cocina de dimensiones amplias, donde la presencia del fogón con campana crea cierta calidez, las galerías son raras. Los parrales crean el reparo para la protección solar de los patios, la vid o las glicinas sombrean pisos enladrillados de tierra apisonada, donde se ubica el pozo de balde con brocal y sólidas columnas de mampostería; rara vez aparece el aljibe de brocal trabajado.
El sistema de aljibes, común en la zona urbana no se practica en la zona rural por la excelente potabilidad del agua y los pocos peligros de contaminación de las napas freáticas por ese entonces.
Los Palomares.
Un elemento que merece destacarse son los palomares que eran infaltables en la vivienda rural, su maciza figura, cuadrada y a veces exagonal, coronadas por cornisamientos, pilares o rejas, ponían la nota complementaria al conjunto habitacional rural, su función era netamente utilitaria, formaba parte de la economía de la explotación. Así proveía de carne, proveniente de la cría de pichones de paloma y de huevos.
Su interior era un enorme panal que alojaba los nidales, las palomas ingresaban por la parte superior, el acceso para la limpieza se hacía por medio de una pequeña puerta.
Estas construcciones han ido desapareciendo insensiblemente, muchas veces por el solo hecho de obtener los muchos ladrillos que formaban los muros.
No ha habido nunca una legislación u ordenanza que protegiera o preservara estos testimonios de una época, así como Europa conserva sus molinos de viento, ya fuera de servicio. Construcciones hoy en día irrealizables por su elevado costo y su utilidad ya superada.
Destino de las viviendas.
Diversos destinos tuvieron estas viviendas, originariamente fue concebida como la vivienda del productor rural, luego fue vivienda temporaria de algunas familias radicadas en la ciudad.
Fueron también escuelas, almacenes y pulperías; durante las epidemias de fiebre amarilla o cólera que asolaron a Buenos Aires en el siglo XIX, muchas familias emigraron y hallaron cabida en las quintas de mercedes, entre las cuales la familia Payró, ocupa una importante propiedad. Allí nace el escritor Roberto J. Payró, accidentalmente en estos lugares; de esta propiedad sólo queda la planta baja totalmente refaccionada, una placa de mármol recuerda el hecho; así Mercedes, ciudad que el 25 de junio de 2002 cumplió 250 años, conserva pocos testigos de ese pasado, en especial en su zona rural, .
Hoteles en el Barrio de la Estación
Ver hoy la soledad de la Estación del Ferrocarril Sarmiento y el abandono de la del ferrocarril San Martin, hace impensable que esas mismas estaciones fueran a fines del siglo pasado y principios del presente un lugar de confluencia de servicios ferroviarios y de pasajeros que dieran motivo a la instalación en la zona de numerosos y bien atendidos Hoteles, pensiones y casas de comida; la merma de servicios y consiguientemente de pasajeros hizo que la mayoría cerraran sus puertas y hoy quedara simplemente el recuerdo.
• Hotel Nogués – Fundado a mediados del siglo pasado por el Sr. A. Nogues, que también fundara el Molino que llevara su nombre y hoy se llama Molino Cores; dotó a la casa de los más modernos elementos que lo hacían como uno de los mejores de la provincia, ubicado siempre en la esquina de 25 y 12; pasando con el transcurso de tiempo por distintos propietarios hasta el último que fue Don Paco Contín, quién al dejarlo, quedó cerrado y demolida la construcción, cuyo terreno hoy es propiedad de la Sociedad de Bomberos Voluntarios.
• Hotel Oriente – (de los hermanos Bigatti), después del incendio quedó como un terreno desocupado; por convenio con la Municipalidad se le puso el nombre de Plazoleta Ovejero – bucada en calles 25 y 10.-
BASILICA CATEDRAL “NUERA SEÑORA DE LAS MERCEDES”
De la Capellanía Castrense de la Guardia de Luján a la Basílica Catedral
El origen de la Parroquia de nuestra ciudad se remonta, pues, a una Capellanía Castrense, por se la Guardia de Luján una guarnición militar en sus comienzos.
La institución del clero castrense data de 1736 cuando, a instancias de Felipe V, el papa Clemente XII lo estableció con designación de un Capellán mayor o vicario general de los ejércitos españoles, quien delegaba sus facultades en el Obispo de Buenos Aires o su representante; y a ellos correspondía conceder las facultades eclesiásticas una vez que el virrey o el gobernador hacía la designación correspondiente.
El primer capellán de la Guardia de Luján fue el mercedino Fray Hilario Pabón, en 1761.
Al ser proclamada la Virgen de las Mercedes “patrona” de la campaña bonaerense en 1742 por mercedario Fray Nuño del Aguila, el culto a la Virgen Redentora de cautivos se hizo más extendido y efectivo en los pueblos de la frontera, que en otros lugares.. Es por ello que las capellanías castrenses fueron inicialmente cubiertas por frailes mercedarios, cuya presencia en el Río de La Plata se remonta a la expedición de Pedro de Mendoza en 1536, y su asiento definitivo en Buenos Aires data en 1601.
A partir de 1791, el capellán castrense de la Guardia de Luján ejerció los sagrados ministerios de vicecura de su vecindario, con facultad de administrar todos los sacramentos. Nace así la capiellanía vicaria o viceparroquia bajo jurisdicción y curato de la Parroquia de Villa de Luján. La Capellanía Castrense se mantuvo hasta 1812 en que desapareció con la guarnición militar. El último capella´n de la G uardia de Luján fue el Pbro. Francisco Silveira.
A fines de 1824 se constituyó la Parroquia, según se desprende de un decreto del superior gobierno, en el que se determina los límites provisionales de la nueva Parroquia. La nueva Parroquia, cuya capilla estaba consagrada desde 1805 a la Virge de las M ercedes, pasó a llamarse por cinco años, “Parroquia de los Angeles Tutelares” o de los “Angeles Custodios”. La advocación a Nuestra Señora de las Mercedes se incorporó definitivamente a partir de 1830.
El 20 de abril de 1934, por bula de Pío Xi, el viejo Templo que se construyó por decisión de Rosas, fue demolido en 1904, siendo párroco el Padre Flores, dando lugar a la erección de la actual Basílica Catedral, inaugurada el 16 de abril de 1921, la Parroquia de Mercedes adquirió la dignidad de Iglesia Catedral, por Bula Papal de 1934.