Plazas Historia

Tres Plazas de Mercedes Importantes se desarrollan con su historia,Plaza San martìn,Plaza Belgrano y Plaza Rivadavia,gracias al Museo miguez de esta ciudad pude unir esta historia de nuestra ciudad .

Tipo de traza:

Así como la ciudad española de León surgió del asentamiento militar formado en el campamento de la VII Legión Romana, la ciudad de Mercedes surgió del asentamiento de la 3° Compañía de Blandengues. La configuración de un terreno desprovisto de obstáculos, como es La Pampa habría de permitir un desarrollo perfecto del trazado en cuadrícula (Clásico Damero).

En dicho trazado, la Plaza vino a ser el corazón ciudadano, el primer edilicio de la campaña, a cuya vera asomaban los principales edificios: Iglesia, Comandancia Militar, Casa de Justicia, Cabildo…

De allí que cada Intendente se ocupara de hermosearla.

  La planta urbana contrasta en cuanto a su inserción en el extenso entorno rural. La plaza es el principal elemento compositivo del trazado.

Desarrollo arquitectónico:

No presenta en general la ciudad estilos puros, las casas son antiguas, muchas de ellas correspondientes a variantes de la casa «chorizo» son modelos traídos de Europa y desarrollados con cambios de acuerdo a gustos particulares…

Existen también «casas de patios», combinadas con tipos más modernos, también se presenta una tendencia al tipo «chalet» construcciones más actuales, en la página siguiente, se pueden observar las diferencias arquitectónicas a través de los años.

Mercedes, una Comandancia de Frontera. Sus orígenes.

 Las fuerzas militares que tenían a su cargo la defensa territorial del Río de la Plata hacia mediados del siglo XVIII, eficaces para operaciones bélicas metódicas, no mostraban parecida contundencia en la guerra contra el indio.

 El malón de 1744 sobre el pago de Luján y el abandono de las estancias por sus pobladores tuvo el mérito de general una nueva política con respecto a la frontera interna de Buenos Aires: la guerra defensiva.

 Así entonces, el maestro de campo Juan de San Martín (1685 – 1754) dispuso a principios de 1745 la organización de un cuerpo de milicianos y la construcción de rústicas defensas de palo a pique, una de ellas a seis leguas al oeste del Santuario de la Virgen en el Misterio de su Purísima Concepción.

 Tal fue el origen de la Guardia de Luján. Es de señalar que, estos piquetes de milicianos con residencia fija en cuarteles constituyeron la primera tentativa de un sistema de defensa permanente de la frontera de Buenos Aires. Por lo demás, el objetivo de  estos fuertes de estacada no fue solamente militar (asiento de una guarnición) sino también poblacional: el de agrupar a los dispersos habitantes de la campaña en torno a su empalizada.

 Sin embargo, los milicianos, obligados a mantenerse a su costa y a desatender sus vacas y sementeras, empezaron a desertar del servicio. La práctica aconsejaba reemplazarlos por un cuerpo estable criollo, profesional, voluntario y por enganche.

 Así nació el Cuerpo de Caballería Blandengues de la Frontera. Su plantel inicial estuvo integrado por tres compañías de medio centenar de hombres cada una. La primera de ellas, denominada “La Valerosa”, constituida el 16 de abril de 1752 bajo el comando del Capitán José de Zárate (1707 – …), fue por lo mismo, la primera en salir a campaña, estableciéndose en el fuerte levantado por San Martín. Ello ocurrió el 25 de junio de 1752, como se desprende de las cartas que Zárate escribió ese día “de la frontera de Luján” y donde daba cuenta “ … de lo que ha ejecutado en campaña, los parajes donde ha estado y donde se halla el presente”.

 La radicación de los Blandengues en la frontera de Luján el 25 de junio de 1752, sustituyendo su forzado piquete de soldados milicianos por una guarnición profesional y criolla, configuró, por un lado, un hecho decisivo en la conquista del desierto: constituir de hecho el límite territorial de Buenos Aires, y, por el otro, el definitivo asentamiento de la Guardia de Luján.

 Si bien el origen de Mercedes se remonta al fuerte de estacada de Juan de San Martín de 1745, recién con la llegada de “La Valerosa” al mando de José de Zárate en 1752, dicho asentamiento se tornó definitivo y permanente.

 Fue una fundación sin palo de justicia ni repartición de solares, consistente en desensillar y quedarse para siempre.

 Este asentamiento, no se sabe  con exactitud, distaba aproximadamente siete leguas de la villa y santuario de Nuestra Señora de Luján y pronto constituyó la principal posición militar del área.

 En 1777 se proyectó desplazar la Guardia de Luján, primeramente hasta los Manantiales de Casco y, después, a propuesta del Virrey  Don Pedro de Ceballos, hasta el puesto de las Saladas. Pero ninguno de estos traslados se efectuó. Al año siguiente, el nuevo Virrey Juan José de Vértiz convocó una junta de guerra para estudiar el emplazamiento de la línea defensiva sobre la banda exterior, que planteó como alternativa un fortalecimiento de las posiciones ya existentes, trasladando algunas con emplazamientos poco convenientes, y formar cinco compañías de Blandengues, una de las cuales correspondía a la “Guardia de Luján”. Para cumplir el proyecto, comisionó Vertiz al capitán Juan José de Sarden, y el 8 de mayo de 1779 ordenó el traslado de la “Guardia de Luján” a un sitio próximo donde, pocos meses después, el capitán Nicolás de la Quintana concretó el emplazamiento del Fuerte de “Nuestra Señora de las Mercedes”.

 Cuando en 1779, se procede al traslado de la primitiva guarnición a lo que es hoy, nuestra ciudad, se construye en el mismo lugar que hoy se encuentra el Palacio Municipal, un fuerte que con el tiempo se lo transformó en Casa Municipal.

 El 1 de enero de 1780 se radicaron los primeros pobladores alrededor del fuerte, que dos años después contaba con 80 vecinos afincados y 442 personas más, sin comprender a los blandengues, solteros, criados ni peones.

 La configuración de un terreno desprovisto de obstáculos, como es la pampa, habría de permitir un desarrollo perfecto del trazado en cuadrícula. En dicho trazado, la plaza vino a ser el corazón ciudadano, el primer edilicio de la campaña, a cuya vera asomaban los principales edificios: iglesia, comandancia militar,  casa de justicia, cabildo…

 De allí que cada Intendente se ocupaba de hermosearla. Fue así que en 1857, la Junta Municipal presidida por Pedro Aranguren dispuso levantar en el centro de la plaza una pirámide rematada con la estatua de la Libertad en su vértice, de 13 metros de altura, ya que ésta era la altura que tenía la Pirámide de la Plaza de la Victoria, en Buenos Aires, y la construida aquí era una réplica de aquella. El monumento, recordatorio de la Revolución de Mayo, fue inaugurado el 24 de setiembre de 1857, día de la Virgen de la Merced, Patrona de la ciudad. Faltaba ahora un edificio que correspondiese por su ornato y magnificencia a la dignidad de las autoridades comunales. Coincidente con la llegada del ferrocarril, y la declaración de Mercedes ciudad – 3 de marzo de 1865 – fue la decisión de construir un imponente edificio municipal: el Cabildo.

  Primeras Instituciones

 En la Guardia de Luján se erigió una Capellanía que, hacia 1761, se hallaba a cargo del presbítero Hilario Pavón y, canónicamente, se subordina al Santuario de Nuestra Señora de Luján: la primitiva capilla castrense de “Nuestra Señora de Las Mercedes”, proyectada por el arquitecto Jacques Dunant y habilitada en 1921.

 Una vex suprimidos los Cabildos y Alcaldes de hermandad, el 22 de enero de 1822 Víctor Barrancos fue designado primer Juez de Paz del Partido de la Guardia de Luján creado en 1812. La extensión primitiva del partido fue reducida en 1845, al crearse el partido de Chivilcoy y en 1864, al crearse el de Suipacha. En la actualidad comprende 1050 km2. La población había aumentado considerablemente: más de un millar en 1796, para llegar a casi dos mil en 1813.

Desde 1827 funcionó la primera escuela pública de varones que, dirigida por el preceptor Juan Vicente Truyol, en 1828 contaba con 51 alumnos. Hacia 1855 la población ascendía a 8348 habitantes, de los cuales 444 eran extranjeros. El pueblo contaba, según un almanaque comercial y guía de “forasteros” de ese año, con dos Escuelas del Estado, una Iglesia de tres naves, situada en la plaza principal, dos cementerios, tres boticas, dieciséis tiendas, treinta y siete almacenes, dos confiterías, cuarenta y dos pulperías, cuatro billares, cinco sastrerías, trece carpinterías, cuatro herrerías, dos laterías, ocho zapaterías, dos platerías, cinco panaderías, veintitrés atahomas, trece hornos de ladrillos, uno de vapor de grasa.

 Las primeras elecciones municipales fueron realizadas el 12 de marzo de 1855 y anuladas el 22 de noviembre ante serios reclamos y protestas; luego se efectuarían nuevamente. La Corporación Municipal quedó instalada recién a principios de 1857; estaba integrada por Antonio Maqueda y Basilio Melo como titulares, y  José Abila como suplente.

 El Ferrocarril de Oeste prolongó su línea desde Morón hasta la Villa de Luján, para llegar a la Villa de Mercedes el 1 de marzo de 1865.

La vida económica de la región se vio vigorizada y prosperó aceleradamente a través del apoyo brindado por el nuevo medio de transporte. Esta situación se consolidó en 1886 con la instalación de una nueva estación, próxima a la anterior, perteneciente al Ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico, y más tarde por una de la compañía General de Ferrocarriles de la Provincia de Buenos Aires, en los alrededores de la Ciudad, constituyendo un nuevo nudo de comunicaciones con el interior del país.

 En 1830 el agrimensor Prat realizó el trazado de la entonces Villa de Mercedes para corregir medidas, orientación y otros defectos de la delineación urbana. El amojonamiento y deslinde recién se materializaron en 1868. El trazado, un damero de forma rectangular, comprendía 399 manzanas, tres de las cuales configuran plazas públicas.

  Cabecera de departamento 

 La ciudad de Mercedes adquirió importancia política al ser designada cabecera de Departamento Judicial del Centro, estableciéndose en ella los juzgados de los distintos fueros y otras dependencias judiciales. Muy pronto, la población en aumento requirió nuevos usos urbanos. El 24 de febrero de 1870 se fundó el Hospital de Caridad, construido por suscripción de terrenos donados por la Municipalidad. En 1876 fue creada la cárcel de Mercedes que originalmente podía alojar a 250 reclusos. De esta misma fecha datan las principales incursiones del periodismo mercedino: “La Defensa” y “El Puyade” (1873), “El Pueblo” (1874) y “La Aspiración” (1875), “La Reforma” (1876), “La Unión” (1877); años mas tarde se editaron, entre otros, “El Oeste de la Provincia” y “El Orden”, que fue editado el 11 de setiembre de 1894.

 A principios de 1880, la poblacón del partido ascendía a 13.630 habitantes. Se iniciaron las obras de empedrado en las calles 24. 25 y 27 con un costo de $ 1.000.000; el granito utilizado era muy irregular y para mejorarlo se rellenaba con tierra. Luego se construyeron trotadoras para amortiguar el ruido producido por las llantas de hierro de los carruajes. El plan de pavimentación continuó en 1890 y en 1905, siendo intendentes José Acosta y el doctor Florencio E. Ballesteros, respectivamente.

 En 1887 se creó la Escuela Normal Mixta e Infantil Anexa que se inició bajo la dirección de Carlos N. Vergara. El profesor Víctor Mercante, a ca rgo de la escuela desde 1894, comenzó las gestiones para levantar el edificio propio, que fue inaugurado el 11 de noviembre de 1907. La educación secundaria se completó más adelante, al fundarse el Colegio nacional Florentino Ameghino y la Escuela de Artes y Oficios de la Nación (luego E.E.T Nº1) en el año 1924, bajo la dirección de Raúl F. Audifret.

 La Biblioteca “Domingo Faustino Sarmiento”, que inició su actividad en 1887, inauguró en 1910 su edificio propio, costeado por suscripción popular. En la actualidad cuenta con un importante Museo de Bellas Artes, y un archivo gráfico de carácter local.

 La crisis de 1890 frustró un ambicioso proyecto según el cual la Compañía de Tranvías de Mercedes S.A., formada por el Dr. Francisco J. Oliver, había obtenido concesión municipal para instalar un servicio de tranvías con tres secciones y posibles extensiones a ciudades vecinas.

 El 31 de enero de 1891 se habilitó el servicio eléctrico domiciliario y de alumbrado público, que reemplazó al antiguo sistema de kerosene. La usina ubicada en la manzana delimitada por las calles Nº10, 12, 17 y 19 pertenecía a la Sociedad Anónima Alumbrado Eléctrico de Mercedes, cuyo capital se había integrado con aportes privados lugareños. Presidía el Directorio el doctor José Bartis, y el gerente era Emilio Hoffman.

 El servicio municipal de Aguas Corrientes se habilitó el 11 de mayo de 1895, como consecuencia de la epidemia de cólera de ese año; la bomba aspirante y el tanque de depósito, se ubicaron en la esquina de calles 21 y 16, donde están ahora el Museo de Ciencias Naturales; para mejorar el servicio, años después el Misterio de Obras Públicas hizo practicar otra perforación, en la Plaza Rivadavia.

 Vida social 

 La vida social y deportiva era muy intensa en el Mercedes de finales de siglo XIX; había reuniones en el  Club Social, fundado el 23 de octubre de 1895, en el Club Progreso y en la Sociedad Italiana.

 El ciclismo ganaba popularidad: en 1889 se fundó el “Club Atlético Argentino”, cuya gran pista tenía sus curvas adecuadamente peraltadas.

 Hacia 1912 tenía Mercedes uno 23.000 habitantes y edificación compactada y de carácter moderno: sus calles anchas y rectas, bien pavimentadas y en perfecto estado de conservación; posee buenos edificios públicos y particulares, casas de negocio bien montadas y surtidas. Durante este año, los vecinos gestionaron la localización de cuarteles del Ejército, por considerarlos como un nuevo móvil de progreso, mediante una suscripción popular, a la que aportó el Banco de la Provincia de Buenos Aires una suma de quinientos pesos; así fue como se adquirieron trece hectáreas que se donaron al Estado Nacional, y allí se construyeron las dependencias del Regimiento 6 de Infantería Motorizado “General Viamonte” (hoy Escuela para Apoyo de Gendarmería Nacional). En mayo de 1910 se inaugura el  Palacio Municipal – donde estaba el cabildo – y en 1921 la monumental catedral neogótica de “Nuestra Señora de las Mercedes”; cinco años más tarde, se crea el Parque Centenario junto al Río Luján, plantándose unos cuatro mil árboles de diversas especies, y configurando allí un ámbito propicio para el esparcimiento de la población.

El Cabildo

   El paisaje urbano de calles rectas con edificios homogéneos en sus alturas y consecutivamente alineados junto a las aceras, se vio enriquecido con esta majestuosa obra de estilo colonial de dos pisos, con amplias galerías altas y bajas en el frente, de dieciocho arcos superpuestos, amplio salón de recepciones en su interior (el de más capacidad de todo el pueblo), y una torre central rematada en cúpula. Construido por el ma estro albañil Angel Barrabino, con trabajos de herrería de domingo Carteri, el  Cabildo fue inaugurado el 6 de octubre de 1868. Los adornos y el moblaje fueron adquiridos en Buenos Aires por el Intendente Domingo Gorostiaga y el Juez Manuel Langenhein, con autorización conferida por la Corporación Municipal, y su cuenta ascendió a 81.135 $ (1).

Pirámide y Cabildo consituían, pues, la encarnación simbólica del concepto de libertad y tradición, elevados conceptos morales por el que se han dado patria los hombres.

El Cabildo funcionó como Municipalidad, Juzgado del Crimen, Justicia de Paz, Policía, Comandancia Militar, Cárcel –hasta 1877 en que se trasladó a su propio edificio-, Registro Provincial (que cumplía el servicio de Policía de Campaña) y Registro de Contratos Públicos.

Con el tiempo se le hicieron reformas al edificio. En 1871 se le adosó en la torre, en su cara oriental, un reloj para marcar la hora oficial de la ciudad. Cabe consignar que hasta entonces, las horas eran cantadas por los serenos en sus rondas de cuatro manzanas cada uno, y lo hacían con tanta gracia y donaire, que al canto de las horas le llamaban chuscada. El reloj fue comprado en  la Casa José María Fresquel y Cía de Buenos Aires, por subscripción pública y aporte de la Municipalidad. En total se gastó 54.000 $, incluyendo colocación y gastos de herrería realizados por Fernando Cler. Este primer reloj público de Mercedes, de una sola faz, campana de 500 libras, y al que se le debía dar cuerda dos veces por semana, sonó por primera vez el Día de la Patrona, el 24 de setiembre de 1871 (2).

Dos años después, los arquitectos Lebeau y Malmierca corrieron con los trabajos de colocación del cielo raso del salón, espléndida realización por sus molduras y figuras alegóricas de yeso representado angelitos en cuerpo. Su costo fue de 71.000 $. Su apertura pública se  hizo como parte de los religiosos festejos de la Virgen de la  Merced de 1873 (3). Las fiestas patronales constituían, por entonces, algo así como el punto de partida y lugar de retorno de lo más bello y lo más amable que ueda encontrarse en la vida cotidiana de un upeblo. Desde las procesiones solemnes con la gente encolumnada tras la imagen de Nuestra Señora, desplegando los estandartes de las sociedades profanas y religiosas, hasta la inauguración de monumentos y otras expresiones estéticas.

En 1877, Valentín Charlone realizó las primeras obras de conservación del Cabildo, consistente en reparaciones de albañilería, blanqueo y pintura de todo el edificio, zaguanes y galería, con excepción del salón y piezas de arriba, todo ello a un costo de 12.000 $ (4).

 En 1878 se le hicieron modificaciones sustanciales a la torre del Cabildo. SE le agregaron dos nuevos cuerpos con tres ventanas en la parte superior, se le pintaron puertas figuradas, y la cúpula fue revestida con azulejos coronada con una esfera de metal de la que salía un pararrayos, alcanzando una altura total de 22 metros. Al año siguiente, las pinturas imitación puertas fueron suprimidas al ser blanqueado el frente exterior del edificio. La realización de estas obras –la prolongación de la torre- fueron encomendadas al maestro mayor Pedro Mas por 16.300 $. Entre los muchos títulos del referido constructor, merecen destacarse la construcción, en Buenos Aires, de la Casa de Expósitos, el Hotel de Inválidos, los colegios de La Merced y de San Fernando, la Iglesia de san Martín, la torre y casa parroquial de Moreno, y, en Mercedes, la cárcel, el teatro Orfeón, el molino Nogués, la fachada de la casa Candeyra y la capilla San Luis (5).

El nuevo diseño de la torre obligó de elevar en siete varas la altura del reloj, y su colocación, como la reparación y sustitución de piezas, fue hecha por los señores Siri, y Donini por 1.250 $. A José Bosch, por pintar la esfera, se le pagó 250 $ (6).

La vieja escalera de ma dera que subía al campanario para dar cuerda al reloj, fue reemplazada por otra de caracol en la torre. Fue construída por Marcos Guillone por 5.000 $ (7).

Pero este reloj, de una sola esfera y cuadrante de un metro veinte centímetros, de marcha irregular y continuos reparos, ya no podía satisfacer los reclamos de una población cada vez más en aumento.

La Municipalidad dispuso su reemplazo por otro de cuatro esferas de cristal transparantes de espesor de un centímetro y diámetro similar al anterior, con números negros y dibujados, campana de 1.00 kilos y cuerda cada ocho días. El nuevo reloj, construido y colocado por Manuel Curat a un costo de 2.500 $, entró en servicio público el 15 de julio de 1893 (8). Se hace notar que en ninguna población del país existían relojes de cuatro esferas. Su colocación constituyó un verdadero adelanto material y estético. En cuatro meses y medio de andar el reloj no varió dos minutos (9). En 1896 se esmerilaron las cuatro esferas, quedando a cargo del dibujante local Gabriel Falco la tarea de agrandar los números romanos de cada una de las esferas (10). Tres años después, en 1899, se le colocaron nuevos focos de luz eléctrica al reloj, sustituyendo a los anteriores de 16 bujías, que apenas iluminaban las esferas (11).

Para entonces, la torre había sufrido un pequeño cambio. En 1895 fue bajada la campana y colocada en el segundo cuerpo del edificio a fin de que se pudiese oír con más claridad (12).

En cuanto al viejo reloj, que funcionó durante dos décadas bajo el cuidado de los relojeros Manuel Curat y Pedro Siri, fue sacado del sitio que ocupaba en la torre el 15 de junio de 1893, y entregado en donación por la Municipalidad a la Capilla San Luis, para ser colocado en la torre una vez construida (13).

En lo que respecta a las obras interiores del Cabildo, en 1882 fue colocado en el salón una gran alfombra de color ceniciento-azulado matizado con vistosísimos ramos de colores, que costó 9.000 $, y tres arañas con brazos de cristal engarzados en metal blanco, la mayor de ocho luces y las otras dos de cinco luces cada una, a un valor de 5.200 $ (14). Durante años, la alfombra municipal fue la convidada obligada a los bailes realizados en otros salones, o a cubrir el suelo de pabellones oficiales erigidos en los locales de fiestas durante las romerías (15).

En 1887 fue blanqueado de cielo raso, pintado y recuadrado el salón principal, por Domingo Peivano, y en 1889 se realizaron trabajos de refacción y mantenimiento del edificio por el maestro albañil Ananías Calmario, obra presupuestada en 2.100 $.

En cuanto a los techos, las reparaciones más importantes tuvieron lugar en 1878, cuando se desprendió una de las pesas del primitivo reloj, destruyendo una parte del techo de la galería, y en 1899, en que Lorenzo Bertera practicó por 140 $ compostura de urgente necesidad en una parte de la azotea del edificio.

Pasando al gran salón municipal, la última de sus reformas tuvo lugar en 1902. Se le cambió el piso, formado de tirante y alfagías, de madera dura cubierto con baldosas, por uno enteramente de madera, y el pintor italiano Luis Colombo (que tenía su taller en calle 25 entre 16 y 18) decoró el cielo raso, que completó con retratos al óleo de San Martín, Moreno, Rivadavia y Adolfo Alsina, pintados en tela y pegados sobre el artesonado del techo. Oleografías de notable parecido y obra verdaderamente de arte el decorado del salón. Pintor de gran mérito artístico, Luis Colombo, con su socio Silvestre Giannini, había decorado en 1898 el magnífico cielo raso del salón de la sociedad italiana _Fratellanza Operaia (calle 25 entre 20 y 22), y en 1901 había pintado de color rosa la fachada y torre del Cabildo (16).

Las obras de embellecimiento –piso y cielo raso del salón- fueron inauguradas el 11 de noviembre de 1902 con un gran baile iluminado por ochenta y seis luces eléctricas, con orquesta y menú traídos de Buenos Aires.

Ya no se esperaba el Día de la Patrona para celebrar con la fiesta religiosa, los modestos acontecimientos de la ciudad. Es que hacía tiempo venía avanzando, resuelta, la generación del 80. No hacía mucho tiempo que Juan sin Ropa, el forastero, había vencido a Santos Vega con el Himno prodigioso del Progreso.

El “grito poderoso del progreso” proclamado por la Argentina europeísta y progresista de la Generación del 80 estaba produciendo cambios que constituían todo un símbolo cultural: la demolición en Buenos Aires de la hispánica recova, y de la torre del Cabildo, con cercenamiento de los tres arcos de su costado, para la apertura de la Avenida de Mayo.

También a Mercedes llegaba la utopía de la ilustración que debía levantarse sobre los escombros del pasado. Símbolo cultural del cambio fue la plaza y la casa municipal.

El 30 de junio de 1890, el Intendente José Acosta, sobre proyecto de ordenanza del presidente del Concejo Deliberante Rómulo Aráuz, dispuso la demolición de la pirámide y su reemplazo por “un monumento conmemorativo de la independencia de la justicia”, o por una columna de fierro con un foco de luz eléctrica…(17). La impiedosa ejecución corrió a cargo del Intendente Souberan. El 22 de agosto de 1901, cayó la pirámide. No produjo ningún estrépito. Debajo, cavando un poco, se encontró la doble caja de madera y plomo con las dieciocho medallas, una de oro, y el acta, ininteligible, de la construcción del monumento.

Murió la pirámide, pero faltaba lo principal. El símbolo del pasado que se repudiaba. La expresión material de una época que había vivido con otro clima espiritual. Faltaba el edificio del Cabildo. Su sentencia de muerte fue firmada por el Intendente Florencio Ballesteros el 20 de octubre de 1909, cuando decretó:

    “Art.1: Procédase a la demolición de la recova, torre y galerías de la casa municipal. Art.2: Llámese a licitación para la construcción de las siguientes obras: una escalera de mármol. Revoque imitación piedra”, etc., etc. (18)

Se presentó en la licitación una sola propuesta: la de Carlos Raffo, arquitecto de la capital, quien presupuestó por la suma de 32.300 $ (19).

En noviembre comenzaron los trabajos de reforma y adaptación, los que fueron vigilados por los vecinos propietarios Miguel Herrera, Juvenal Peltzer y Martín Bruno (por así disponerlo el art.55 de la Ley Orgánica Municipal). Se empezó por la torre, que fue demolida. El reloj fue depositado en un cajón a la espera de un incierto destino. Luego le siguió la recova (20).

Seis oficiales frentistas llegados de fuera iniciaron el 24 de febrero de 1910 los trabajos de revoque y decoración del nuevo frente (21).

Con la colocación el 12 de abril de un grupo escultórico alegórico en su parte culminante, el frente del edificio alcanzó una altura de19 metros hasta lo alto de las estatuas, y de 16 metros hasta la última línea del edificio (22). Cabe señalar que la maqueta del grupo escultórico no figuraba en el plano del arquitecto Raffo, ni tampoco la elevación del frente a dos metros más. Se resolvió incluir dichas obras para darle al edificio “verdadera importancia”.

Como se puede apreciar, para afectar superioridad o una supuesta entidad, la torre era sustituida por una “maquette” y las galerías y recova suplantadas por un frente arquitectónico moderno y elegante de estilo renacentista. El viejo Cabildo pasaba a llamarse “Palacio Municipal”.

Derramábase en las pampas el progreso de la Europa.

El 12 de mayo de 1910 concluyeron los trabajos de la fachada con el despojo de sus andamios (23). Se pasó a las obras interiores, que incluyeron nuevas dependecias, como también poner las construcciones existentes en iguales condiciones que las nuevas:

1)       Colocación de una escalera de mármol.

2)       Construcción de cuatro piezas en la parte interior.

3)       Cambio de todos los  pisos, cielos rasos, puertas y ventanas de la parte vieja del edificio.

4)       Decoración de la caja de la escalera con ventanales y vitraux alegóricos en los costados y en el techo.

5)       Construcción de tres piezas y un pasillo en la parte alta.

6)       Construcción de lavatorios y dependencias.

7)       Construcción de dos galerías laterales de cuatro metros y medio de ancho, y de la misma forma de la galería principal.

8)       Cambio de techo de toda el ala derecha del edificio en el interior del mismo.

9)       Construcción de una terraza por sobre la misma ala derecha y galería principal.

10)    Colocación de mosaico en todo el patio del edificio.

11)    Revoques, carpintería, herrería, pinturas, etc.

Dichas obras importaron un adicional de 37.500 $, lo que sumó un total de 69.700 $ la “modernización” del edificio municipal. La única dependencia que mantuvo su diseño original fue el salón de recepciones, el gran salón de bailes, engalanado ahora, con nuevo mobiliario, adquirido parte de la Casa Thompson, de Buenos Aires, y parte al ebanista mercedino Stancati (24).

En la noche del 22 de mayo de 1910, como parte de los festejos con que la ciudad celebró el Centenario de la Revolución de Mayo, a las 20 horas, se iluminó a pleno el frente del edificio con inmenso número de focos distribuidos siguiendo las líneas principales de su arquitectura (25). Quedaba oficialmente inaugurada la casa  municipal.

El día 25 se realizó un gran baile de gala. Afuera, en el corralón, los materiales extraídos de lademolición, esperaban ser vendidos en remate y sin base, y los escombros, convertidos en polvo de ladrillo para su venta.

 escudo_mercedes Escudo de Mercedes

Por iniciativa del Dr. Roberto Tamagno se encomendó al experto en heráldica Don Ricardo J. Gniecco la confección de un escudo para la ciudad de Mercedes, este fue aprobado por Resolución N° 130 del Sr. Intendente Dr. Romeo San Pedro, el 24 de junio de 1949 de acuerdo a la autorización concedida por el Honorable Concejo Deliberante N° 911, que es su Art. 2° expresa: “Tal blasón figurará en lo sucesivo al frente del Palacio Municipal y de toda otra dependencia de la Comuna así como en sus sellos y papeles oficiales”.

Descripción y valor de los elementos heráldicos

Consta de un escudo de estilo gótico, dos franjas y cinco emblemas heráldicos siendo ellos: a) Escudo Real de la Orden de la Merced. b) Tramo del Río Luján. c y d) Blandengues 1752 – 1810 del Fuerte Guardia de Luján. e) Mata de cardo en flor.

Escudo Real: Consta de tres elementos heráldicos: Las armas reales de Aragón: cuatro palos gules en campo de oro. La cruz militar de plata, en campo gules y la Corona Real del escudo aragonés.

Río Luján: Sobre su margen derecha se construyó el antiguo fuerte de la Guardia de Luján, se presentará de frente como cara ambas margenes en trazos movidos y el curso de la corriente en descenso, en lineas ondeadas y quebradas.

Blandengues: El soldado del Regimiento de Caballería Blandengues fue creado en 1752 para defensa fronteriza contra el indio. Se presentará un soldado de dicho regimiento, montado en caballo tordillo, reyuno, visto de frente por su costado izquierdo en arranque embriosa carrera, llevará uniforme de regimiento, de su costado izquierdo penderá el sable envainado y en la mano derecha blandirá la lanza en actitud de ataque.

Fuerte Guardia de Luján: Primer jalón propiamente dicho de muchas poblaciones, que luego pasaron a ser vanguardia de progreso, es el origen de Mercedes y por ello se destaca en el escudo.

Mata de Cardo en Flor: Natural exponente de la ferocidad de nuestra tierra, es en su ruda belleza el fiel testigo de la lucha heroica que demandara la conquista de esa pampa ubérrima, pero inmensamente grande y bravía.

El dibujo original de este escudo se encuentra en el despacho del Intendente Municipal, como la foto del antiguo Cabildo de Mercedes, testimonio de reconocimiento de un honroso pasado que se proyecta con un futuro promisorio
Nuestra Señora de las Mercedes, Patrona de la ciudad de Mercedes.

Hubo una época en que el mundo cristiano se sintió desaparecer. Los moros invadían Europa siguiendo su consigna de imponer la fe de Mahoma por la espada. Miles de cristianos cautivos eran obligados por crueles tormentos a renunciar a la fe en Jesucristo. La cultura cristiana forjada durante siglos a partir del Evangelio era amenazada de muerte por la media luna del Islam. Fue en Barcelona, en 1218, que la Virgen María, haciendo honor de su nombre de la Merced, advocación con que se la honraba en aquel lugar, encomendó a San Pedro Nolasco la fundación de una orden, que luego fue militar y religiosa, para la liberación de los cristianos cautivos de los musulmanes, que corrían peligro de desertar de la fe bajo el terror de las torturas. En algunas oportunidades los moros aceptaban liberar prisioneros a cambio de mercancías; cuando no era posible, aquellos hombres de la Virgen, mitad monjes, mitad soldados, se entregaron a sí mismos, cambiando su libertad o su vida por la redención de otro cristiano. Así muchos fueron mártires y muchos redimidos.

Reconquistada España y Europa, los mercedarios, que contaban ya con más de tres mil mártires, continuaron su obra de redención. Con el descubrimiento de América se presentó otro posible tipo de liberación: el anuncio de la verdad a los aborégenes americanos, según aquello de “la verdad os hará libres”. Comenzaba así otra cruzada. “Llevar la verdad que es Jesucristo” era la consigna cristiana. Los mercedarios llegaron al nuevo continente como obreros de primera hora. La conquista, como toda empresa humana, tuvo sombras, pero en medio de ellas brilló una luz, la de la fe humanizante y salvadora en Cristo y el amor a la Santísima Virgen que a nosotros llegó, por ello, con el bello nombre de Nuestra Señora de la Merced o Mercedes que, en nuestro leguaje más cotidiano, significa “de las Gracias”.

También esa cruzada concluyó, pero no así las esclavitudes. Hoy nuevas cadenas de muerte esclavizan a los hijos de Nuestra Señora Redentora de Cautivos: la esclavitud del egoísmo, de la cincredulidad, de la indiferencia, la sed compulsiva de placer y el temor al sacrificio que lleva a buscar refugio en la droga o el alcohol, la superficialidad de la obsesión por la moda que llega hasta extremos de enfermedades como la anorexia y tantas otras servidumbres modernas que aferran a muchos jóvenes y adultos, son un desafío para el cristiano de hoy. Y como los antiguos mercedarios, sólo tenemos una cosa para ponerla a disposición de la Virgen para que ella realice su obra liberadora: nuestras vidas.

La Virgen de la Merced es patrona de las ciudades de: Mercedes, Bahía Blanca, Chascomús, Tucumán y Viedma.

Presbítero Mario Bonabotta.

Una imagen sagrada que debe ser restituida.

Por tratarse de la histórica imagen de la Virgen de las Mercedes, con la que se fundó el templo de 1801, y a la que el vecindario de la Guardia de Luján reconoció desde el primer momento como Guía y Protectora, es que se hace necesario restituirla a su origen.

Una de las más arraigadas tradiciones mercedinas dice que, en un tiempo difícil de precisar, la imagen de la Patrona de la ciudad fue llevada en procesión hasta el río Luján en rogativa por sequía, y que al volver se descargó la lluvia con tal intensidad, que fue preciso depositarla en la cárcel. Cuando el cura ordenó su restitución a la parroquia, la Virgen desapareció sin explicación, volviendo a desaparecer cada vex que se la buscaba. Entendieron todos, ser disposición de la Virgen quedarse donde estaba, en una dependencia de la cárcel, como de hecho se quedó.

Se hace necesario, diferenciar la leyenda de la historia, el hecho es que aquella no se corresponde con lo realmente sucedido.

¿Cómo fue a parar la imagen de la Virgen de las Mercedes a la cárcel?

Habiéndose terminado de construir la Cárcel Departamental, el doctor Manuel Langenheim, que presidía la comisión que dirigía las obras, solicitó al párroco Blas Perez Millán, en donación, “una imagen de Nuestra Señora de las Mercedes”, para el momento de la inauguración del establecimiento.

Como la única imagen que disponía era la que estaba colocada en el altar principal de la Iglesia, imagen de la Virgen “llamada la fundadora así en la gente del pueblo”, el cura solicitó el 27 de marzo de 1877 al arzobispo de Buenos Aires, Federico Aneiros, la correspondiente autorización, la que fue concedida cinco días después, en los siguientes términos: “Si no se consigue otra, puede usted destinar para la Capilla de la Cárcel la referida Imagen”.

Su colocación tuvo lugar el 24 de febrero, día de la inauguración de la cárcel, y fue bendecida por el propio arzobispo, único orador en aquella ocasión, no obstante la presencia del Presidente de la República , Nicolás Avellaneda, del Gobernador de la Provincia, Carlos Casares, de los ministros Alsina y Quesada, y del poeta José Hernández.

Años después, cuando Pérez Millán hizo entrega de las existencias de la Parroquia a su sucesor Fausto de Ariceta, dejó constancia que: “Por orden del señor Arzobispo don Federico Aneiros, se regaló a la Capilla de la Cárcel de esta ciudad la imagen de Nuestra Señora de Mercedes, teniendo corona de plata”. Podrá llamar la atención que la Iglesia Matriz se desprendiera de la imagen pricipal, pero tal donación estaba en consonancia con tan feliz acontecimiento: la inauguración de la Cárcel Departametal, todo un exponente arquitectónico, por las más altas jerarquías religiosa y política del país.

El caso es que, tratándose de la antigua imagen, llamada la fundadora por la gente del pueblo, la referida imagen no puede ser otra que la histórica efigie existente en la capilla castrense de la Guardia de Luján desde 1805, según la más antigua referencia documental hallada hasta el momento, o quizás, desde 1801, en que se realizó la construcción de una nueva capilla castrense, en reemplazo de la existente desde 1783, oportunidad en que, casi con seguridad, se colocó la imagen de la virgen de las Mercedes, que desde 1805 ya figura como Protectora titular de la Iglesia, y desde 1807 como Patrona del pueblo. En cuanto a la corona de plata de la Virgen, no es otra que aquella que produjera en 1807 un escándalo mayúsculo en el pueblo. Ocurrió que el capellán castrense y vice cura del vecindario, Tadeo Llanos, para mover a los poderes púbicos a refaccionar el templo, cuyo estado ruinoso y decandente tornaba indigno y agraviante el lugar donde debía celebrarse el culto, simuló una profanación ¡ el robo de la corona de plata de la Virgen!, como el modo más convincente para convencer de la necesidad de providenciar otra iglesia.

La aparición de la corona seis días después sobre la mesa que se hallaba en el pórtico del templo, y la precipitada ausencia del capellán casi de inmediato, constituyeron la evidencia de que el ladrón no estaba afuera, sino adentro, y de que la intención del resuelto capiellán era provocar un escándalo que llegase a oídos del virrey Liniers, para que actuase en consecuencia.

Por tratarse de la histórica imagen de la Virgen de las Mercedes, con la que se fundó el templo de 1801, y a la que el vecindario de la Guardia de Luján reconoció desde el primer momento como guía y protectora, es que se hace necesario restituirla a s u lugar de origen la Iglesia Catedral.

No está su lugar entre los ocasionales transeúntes de la cárcel, sino entre el pueblo, el vencindario, la gente de la ciudad de Mercedes, que es, en definitiva, de donde salió y a donde debe volver.

El sentido de las Fiestas Patronales.

Las Fiestas Patronales contienen en sí muchos signos que manifiestan externamente las realidades interiores de la obra de Dios, como así también las raíces de antiguas tradiciones. Se las puede considerar como un gran retiro espiritual para toda la comunidad. En la vida de la Iglesia los llamados “tiempos fuertes”, como Navidad y Pascua, son precedidos por tiempos de preparación: Adviento y Cuaresma respectivamente. Las fiestas patronales se preparan interior y exteriormente a través de una “novena”. Son nueve días de purificación, de vuelta a Dios y de apertura de corazón. S un gesto del amor de Dios que nos tiende la mano para retomar con renovadas fuerzas su camino, son propicias para la reconciliación con el Señor y con los hermanos y son un tiempo de Gracia particular de Dios, alcanzadas por la intercesión maternal de la Santísima Virgen. Son nueve días según la tradición, debido al simbolismo del número tres: la perfección. Dios es tres veces santo, por lo tanto es triple el homenaje y la adoración: tres veces tres.

También, teniendo en cuenta los nueve días que esperaron los apóstoles y la Santísima Virgen, desde la Ascensión del Señor al Cielo hasta la venida del Espíritu Santo.

Cada uno de esos días de la novena, se participa de la celebración de la Santa Misa, ofrecida por diversas intenciones a favor de la comunidad, en la homilía se remarca algún aspecto provechoso para la vida espiritual de los fieles. También tienen lugar eventos anexos, ya que se trata de la participación de todo lo que encuentran bajo el patrocinio de la Madre del cielo. Estos son de índole cultural, deportivo, etc., y manifiestan que todas las cosas y actividades de los hombres sirven para la alabanza de Dios y para el servicio de los demás. Se realiza también la procesión. Es un signo elocuente de nuestra vida cristiana: camino hacia Dios.

La Procesión, presidida por la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes expresa el caminar humilde y creyente del pueblo acompañado por su Madre, hacia la celebración de la presencia del Señor de la Eucaristía.

Presbitero Darío Kling, Vicerector del Seminario Arquidiocesano “Santo Curade Ars” Ex-Vicario Parroquial, Basilica Catedral “Nuestra Señora de las Mercedes”.

MERCEDES: Cuna del Ejército Argentino.

 

  Dicen los libros de Historia que el Regimiento de Patricios es la primera unidad del Ejército Argentino, por que la Revolución de Mayo lo transformó en  veteranos, es decir, lo profesionalizó.

A pesar de ser esta medida muy importante, no alcanza para definir a los “Patricios” como el primer objetivo argentino. Sencillamente porque, antes que los Patricios existía en el país una  fuerza militar criolla y veterana, argentina y profesional: “los Blandengues”.

Los Blandengues de la Frontera, como su nombre lo indica, nacieron del peligro de la frontera y los continuos ataques de los indios pampas, que en su intrepidez llegaron a pavonearse hasta cuatro leguas de la capital. La irregularidad del tipo de lucha con el indio, que contó en su favor con el conocimiento del terreno, planteó la necesidad de crear un cuerpo militar adaptable a las durísimas condiciones del desierto y capaz de combatir a su habitante con sus propias armas.

Ese hombre criollo, el gaucho, que tenía sobre los españoles peninsulares superioridad en cuanto a instinto, manejo del caballo, astucia y resistencia, armas fundamentales contra la vaga inmensidad de la pampa. La modificación con respecto a las fuerzas militares existentes estaría, entonces, en que la nueva fuerza debía estar constituida por “gente del país” y que recibiese sueldo, para asegurar la continuidad del servicio. Que fuese un cuerpo autóctono, pago, voluntario y por enganche. En síntesis, que fuese una fuerza permanente y profesional.

El proyecto fue presentado por el teniente coronel Juan Francisco Basurco, hacendado de Arrecifes –una de las fronteras más castigadas por el malón- y fue aprobado por el Cabildo de Buenos Aires, en febrero de 1751, quién resolvió crear dos escuadrones de caballería de cincuenta hombres cada uno, pagados con fondos municipales. Si bien la fecha en que se autoriza la creación de la fuerza es el 18 de febrero de 1751, su constitución efectiva tendrá lugar el 16 de abril de 1752, cuando se produzca el alistamiento y pagamento de la primera de las tres compañías.

Es importante reparar en esta fecha –16 de abril de 1752- porque es la fecha de enrolamiento de la primera unidad orgánica de oficiales y soldados del ejército argentino al mando de un jefe, el capitán José de Zárate.  Porque es la fecha en que sientan plaza los efectivos de la primera unidad de caballería nacional, denomindad “Compañía Valerosa”.

El 21 de Junio y el 8 de setiembre quedaron alistadas las otras dos compañías, llamadas “Invencibles” y “Atrevida”.

En cuanto al nombre “Blandengues”, es de origen popular y data del mes de junio, cuando el escuadrón de Zárate salió a campaña a defender los límites del a provincia, estableciéndose en la Guardia de Luján, hoy MERCEDES.

 

El nombre deriva de la palabra “blandear”, o “blandir”, porque al desfilar ante las autoridades de la ciudad en la Plaza Mayor, agitaron sus armas con movimientos vibratorios, “blandieron” las lanzas de que estaban armados. La lanza ha sido siempre el arma más eficaz para la caballería, el arma más formidable para quién sabe hacer uso de ella.

Los soldados eran todos criollos, sobresaliendo los de procedencia provinciana, dato que destaca a la fuerza, aún más, en lo que hace a su composición étnica –geográfica, como de procedencia y contenidos verdaderamente nacionales (y no como los Patricios, que eran exclusivamente porteños). Entre los provincianos, los preferidos eran los santiagueños y  paraguayos, por que a sus conocidas virtudes de valor y robustez, se le reconocían aptitudes fundamentalmente castrenses: disciplina y subordinación.

En reconocimiento por la tarea realizada en la defensa de las tres fronteras de la Patria –la marítima contra Inglaterra, la terrestre contra Portugal, y la interna contra el indio-, los blandengues son elevados por Real Orden del 3 de julio de 1784 a la categoría de “tropa veterana”. Esto significa que, en el aspecto orgánico, se le reconoce al cuerpo privilegios del fuero militar, como recibir continuo sueldo de la Real Hacienda, auxilio pecuniario a la vejez o por enfermedad, y pensiones para las viudas y huérfanos.

Y, significa –detalle nada menor- reconocer oficialmente al cuerpo de caballería “Blandengues de la Frontera de Buenos Aires” como la primera fuerza veterana autóctona de la Argentina, como la única tropa veterana criolla del Río de la Plata reconocida por el rey de España

Al haber sido creados los Blandengues con un sentido de “seguridad territorial” –defensa de frontera-

Al estar constituido por nativos –argentinos mozos-, al estar formado por “gente del país” de los argentinos, al ser la primera y única fuerza militar criolla profesionalizada por el rey de España –Real Orden del 3 de julio de 1784-. Los Blandengues de Buenos Aires se constituyeron en la primera unidad militar nacional, enel primer ejército argentino. Cuando la Primera Junta elevó el 29 de mayo de 1810 a las milicias urbanas “Patricios”, existentes desde 1806, a la clase de veteranos, ya la Argentina disponía de una fuerza regular autóctona, profesional y criolla: Los Blandengues.

 Monumento al Cuerpo de Blandengues

   Si bien desde la gestión del Dr. Roberto J.Tamagno, de quien era su Director de Cultura el Prof.Ricardo Tabossi, se colocó una pirámide en calle Malvinas Argentinas  29 y 42, donde constan los nombres de quienes integraron aquella primera Compañía de “La Valerosa” que asentó sus reales el 25 de junio de 1752, los mercedinos debemos llevar adelante los proyectos presentados por el Dr. Juan Carlos Zamudio en la Cámara de Diputados de la Nación y las ponencias presentados por el Dr. Juan Carlos Zamudio en la Cámara de Diputados de la Nación y las ponencias presentados en el  Primer Congreso de Historia de los pueblos de la Provincia de Buenos Aires por parte del Dr. Vicente Mahíques.

El Dr. Zamudio elevó su proyecto de ley cuyo articulado dirigido al Senado y Cámara de Diputados de la  Nación, manifestaba: “Art.1: El Poder Ejecutivo procederá a levantar un monumento al Cuerpo de Blandengues en la Guardia de Luján, hoy ciudad de Mercedes. Art.2: El monumento incluirá un museo de la línea de la frontera y del mencionado cuerpo militar y deberá quedar inaugurado el 25 de junio de 1952, al cumplirse el 2do.centenario de su primer establecimiento. Art.3: Destínanse para dar cumplimiento de la presente ley la suma de $ 2.000.000 moneda nacional, que se tomará de rentas generales, con imputación de la presente.Art.4: Comuníquese al Poder Ejecutivo. Juan Carlos Zamudio.

Este Proyecto fue publicado en el Boletín Oficial de la Cámara de Diputados el 23 de junio de 1948.

Avala las razones del proyecto argumentos de la más variada índole, haciendo acopio de referencias sobre el accionar del Cuerpo de Blandengues, mencionando los más calificados historiadores e investigadores de entonces.

Por su parte, en el año 1950, con motivo del Congreso de Historia de los pueblos de la Provincia de Buenos Aires,  fue presentado un proyecto por parte del Dr. Vicente Mahíques, el Sr. Alejandro Molle en la edición del Diario “La  Hora” de fecha 21 de enero de 1980 hace una detallada descripción de los términos del Proyecto del Dr. Mahíques, donde como en el presentado por el Dr. Zamudio, menciona trabajos que avalan a dicha iniciativa, resaltando la importancia del Cuerpo de Blandengues en lo que significó la “Guerra con el Indio”, “La Guerra con Portugal”, “Las Invasiones Inglesas” y la “Guerra por la Independencia”, donde incluso participaron algunos veteranos nacidos en esta zona, que regresaron con el honor del deber cumplido.

Por todo lo expresado es que será de justicia buscar el medio para dar cumplimiento a los Proyectos mencionados, ya “que la posteridad les debe el homenaje que queremos tributarles, cuyo cumplimiento será de justicia histórica”.


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